La idea


Escrito por Carmen Martinez

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El ser humano asume una idea e intenta adaptar a ella todo lo demás, cuestionando a cada instante la realidad, pero no así su idea. Supongamos que la idea es casarnos y  hemos caído en una isla desierta, no hay ningún ser humano a nuestro alrededor, así pues, todo nuestro afán será salir de esa maldita isla, no para sobrevivir o para vivir mejor... sino simplemente para casarnos, que para nosotros será lo mismo que sobrevivir.

Esa idea es nuestra misión, o nuestro sentido de la vida, o nuestro sueño, o nuestra desgracia... aquello que marca nuestro "yang", la referencia que nos mantiene en un estado de dualismo, de no-unidad, aquello que nos otorga “personalidad”. El punto en el cual nuestro ego irrumpe en nuestro ser.

Esa idea puede cambiar de nombre pero no de esencia, si la idea es casarnos podemos hablar de cualquier relación con un hombre o una mujer, relación que pensamos que ha de ser para siempre, con o sin sexo, con o sin amor, da igual, lo que cuenta es que sin ese vínculo actual (o que pensamos muy cercano en el tiempo) todo perderá sentido y realidad, nada será “bueno”, yo no seré yo. Nada tendrá sentido sin él o ella.

Esa idea puede ser cualquier cosa... desde el dinero hasta Dios.

Es sólo un asidero, la forma en la que nos basamos para irrumpir en el mundo.

Aunque nos parezcamos tanto algo nos diferencia: nuestra idea y la forma como hacemos que la realidad se amolde a ella.

Contra más exitosos hayamos sido en amoldar la realidad a nuestra idea más fácilmente nuestro ego se instala cómodamente y a veces dictatorialmente en nuestra conciencia. Es cuando se nos ve tan bien adaptados en una ilusión. Cuando estamos seguros de tener razón. Cuando creemos que la “normalidad” debe no irse o volver si algo la ha desviado de su camino.

Cuando nuestra idea ha caído en una realidad poco gobernable el porvenir deviene distinto, se junta una realidad menos “normal” que no se amolda fluidamente a nuestra idea... con una conciencia más libre, ya que el yo no puede instalarse a sus anchas e inhibirla, y ésta lo que hace es lo que está en su naturaleza, tirar hacia el "yin", hacia el mundo sin formas, hacia la unidad, hacia la no-diferenciación, desajustándonos del mundo de nuestra idea y ajustándonos al mundo de nuestro ser. Todo se complica, es difícil tener alguna certeza en un mundo tan complejo sin las reducciones de basarlo todo en una idea. La normalidad es indescifrable puesto que nos damos cuenta que la idea sólo es una ilusión. Todo es menos normal pero más real. Somos más felices pero nos cuesta creerlo, nos cuesta mucho comprender cualquier cosa o tener éxito en la vida normal.

Es en esa rotura del yin que emerge la idea y con ello el yo percibe el mundo, pero es en la rotura de creer que la idea es la realidad donde emerge la expansión de la conciencia y la percepción de la verdadera realidad.

El yin y el yang haciendo su trabajo para que nosotros podamos ser.


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